Fatiga de Zoom

Las nuevas circunstancias han generado nuevas ansiedades y nuevas formas de estrés, algo que podemos notar en nuestro día a día. A esa tensión emocional debemos añadir que, interactuar repetidamente a través de videoconferencias, sin poder captar el lenguaje no verbal de su interlocutor y exponiendo su rostro continuamente al escrutinio propio y ajeno, le puede causar un estrés adicional. La Universidad de Stanford a denominado a este fenómeno como “Fatiga de Zoom”.

Consejos

Sin embargo, no debe desanimarse. Existen pequeños Tips que podemos poner en práctica para reducir esta tensión, tanto a nivel personal como empresarial.

Comunicación. Las videoconferencias son una gran herramienta de comunicación, que nos permite continuar conectados a gran distancia. Eso es indiscutible. Sin embargo, es una comunicación menos fluida. Seguro que ha estado en una videollamada donde fallaba la conexión o el desfase con el interlocutor era de varios segundos. Estas son situaciones que, automáticamente, generan nervioso y tensión hasta que finaliza la reunión.

Además, se ve obligado a exagerar gestos, de la comunicación no verbal, que antes eran mucho más sutiles. Así mismo, la mayor parte de las personas, habla a un volumen más alto por este medio. Todo este nerviosismo y sobreesfuerzo, inevitablemente causa estrés y agotamiento. Para reducir estas molestias, le vamos a dar un consejo muy sencillo, reduzca las videollamadas a las realmente imprescindibles. Si un tema puede ser abordado directamente por teléfono o Email, hágalo. No siempre es necesario mantener una reunión virtual, que además tienden a alargar su duración, muchas veces ni siquiera es necesaria una reunión como tal.

¡Levántese!. Es necesario que entre reunión y reunión se levante. Aunque esto puede ser aplicado al trabajo diario de manera generalizada. En este sentido, el método Pomodoro le puede ayudar mucho. Este método consiste en periodos cortos de concentración intensa, normalmente 25 ó 50 minutos seguidos de una pausa de 5 ó 10 minutos. Obviamente, si está en una videoconferencia, no podrá levantarte cada pocos minutos, pero cuando termine dese el descanso correspondiente. Levántese, camine, estire la espalda, hágase una café, lo que sea, pero lejos del ordenador.

Cambie la configuración. Esta es la más sencilla y rápida de aplicar. Una vez haya comenzado su reunión y esté seguro de que la cámara le está enfocando y todos le pueden ver bien, cambie la configuración para no verse a si mismo. Se trata de una acción muy sencilla pero que le ayudará a relajarse. Pasar horas al día observando su propio reflejo, puede parecer una nimiedad pero conlleva un gran estrés que puede derivar en otros problemas de autocrítica y percepción distorsionada de la apariencia física.

Organización. Por último, le recomendamos que programe, en su agenda o calendario, que tareas y reuniones tiene en el día. Delimite los tiempos que va a dedicar a cada una de las llamadas y videoconferencias para que no se alarguen más de lo necesario.

En su justa medida

Como toda herramienta, las aplicaciones de videollamada pueden ser muy beneficiosas para usted, a nivel personal y empresarial, pero en su justa medida. Aléjese del exceso y reduzca su estrés de una forma sencilla.

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